El error radica en afirmar la existencia de una verdad absoluta no demostrada y construir alrededor de ella toda una línea de argumentación para darle así una apariencia de verosimilitud que, sin embargo, no aguanta el más mínimo embate de la realidad. Me explico. Intentar responder a si la vida tiene sentido o no presuponiendo una verdad de que existe un Dios o un alma de procedencia divina es, como mínimo, hacer trampas. Si aceptásemos como válida que la idea de Dios o de un alma es lo que da sentido a la vida, siendo ambas hipótesis indemostrables por pertenecer al mundo sobrenatural, no tendríamos más remedio que aceptar como válida o posible cualquier hipótesis por muy disparatada que fuese como que el sentido de esta vida nos lo aporta la crencia en las Hadas del Bosque o en los Seres Bondadosos de Piel Naranja. Convendrán conmigo que esto sería absurdo y atentaría contra el más elemental sentido de lo que es real y de lo que no lo es.
Y no es mi intención enredar más en esta cuestión del sentido de la vida, cuando la ciencia, al día de hoy, ha respondido clara y rotundamente a la cuestión. La vida, como tal, NO TIENE NINGÚN SENTIDO. Fuerte, pero es lo que hay. No hemos encontrado NI UNA SOLA PRUEBA que invalide la Teoría de la Evolución. Mas bien al contrario, cada año aparecen más y más pruebas que la confirman. Entonces ¿Por qué ese empeño en negar la evidencia?.
La Evolución es concluyente : todo el proceso evolutivo no tiene sentido, no va hacia nada y carece de cualquier finalidad. La Evolución, lo que somos ahora, es el resultado de millones y millones de años del azar de las mutaciones y de la Selección Natural. Y estamos donde estamos por nuestra atávica capacidad de adaptarnos a los más diversos entornos y por azar y nada parece indicar que nos crease o diseñase ningún Dios o que dentro de nuestro cuerpo exista un alma. Por tanto, tratar de explicar el sentido de la vida con a prioris como un Dios creador o un alma eterna que per se otorgan un sentido a nuestra existencia, no es otra cosa que una creencia empecinada.
Ahora bien. Estando esto muy claro ¿Significa entonces que al no tener sentido la vida, se nos agota con ello la esperanza? ¿Es lo mismo decir la vida no tiene sentido que no vale la pena vivirla? En absoluto. y por esta rendija de luz acabaremos escapando todos los que podamos.
¿Qué os parece si replanteamos la pregunta que nos hicimos al principio? En lugar de preguntarnos qué sentido tiene la vida ... ¿Por qué no nos preguntamos qué podemos hacer por NUESTRA vida ? Dejémonos de grandes preguntas y bajemos a la tierra. Sin dioses ni almas sólo veo hombres como yo. Gente que siente, piensa y si algo desea en la vida es acariciar esos trocitos de felicidad que de vez en cuando la vida nos ofrece.
La vida es acción : construir, reinventar ,crear, cambiar todo lo que sea necesario, no tener miedo de hacerlo. Al que no actúa, lo arrastra la corriente de la vida. Estamos determinados genéticamente como seres, pero no como humanos. Y como humanos, seremos lo que queramos ser: ni siquiera la grandeza nos está vedada porque este ámbito de la vida nos pertenece. Como nos pertenece aspirar a la sabiduría práctica de las cosas, implicarnos emotiva e inteligentemente en la creación y contemplación de la belleza y abrazar la bondad como principio ético irrenunciable en la convivencia con nuestros semejantes. Es curioso, pero a veces basta uno sólo de estos principios para que la vida valga la pena vivirla.
Así que preocuparnos por averiguar si la vida tiene sentido, tiene poco sentido. Dediquémonos a vivir intensamente el presente buscando la sabiduría, la bondad y la belleza en nuestras acciones. Sólo de esta manera acabaremos convirtiendo nuestra vida en una obra de arte. Y esto, ya son palabras mayores.
Y no es mi intención enredar más en esta cuestión del sentido de la vida, cuando la ciencia, al día de hoy, ha respondido clara y rotundamente a la cuestión. La vida, como tal, NO TIENE NINGÚN SENTIDO. Fuerte, pero es lo que hay. No hemos encontrado NI UNA SOLA PRUEBA que invalide la Teoría de la Evolución. Mas bien al contrario, cada año aparecen más y más pruebas que la confirman. Entonces ¿Por qué ese empeño en negar la evidencia?.
La Evolución es concluyente : todo el proceso evolutivo no tiene sentido, no va hacia nada y carece de cualquier finalidad. La Evolución, lo que somos ahora, es el resultado de millones y millones de años del azar de las mutaciones y de la Selección Natural. Y estamos donde estamos por nuestra atávica capacidad de adaptarnos a los más diversos entornos y por azar y nada parece indicar que nos crease o diseñase ningún Dios o que dentro de nuestro cuerpo exista un alma. Por tanto, tratar de explicar el sentido de la vida con a prioris como un Dios creador o un alma eterna que per se otorgan un sentido a nuestra existencia, no es otra cosa que una creencia empecinada.
Ahora bien. Estando esto muy claro ¿Significa entonces que al no tener sentido la vida, se nos agota con ello la esperanza? ¿Es lo mismo decir la vida no tiene sentido que no vale la pena vivirla? En absoluto. y por esta rendija de luz acabaremos escapando todos los que podamos.
¿Qué os parece si replanteamos la pregunta que nos hicimos al principio? En lugar de preguntarnos qué sentido tiene la vida ... ¿Por qué no nos preguntamos qué podemos hacer por NUESTRA vida ? Dejémonos de grandes preguntas y bajemos a la tierra. Sin dioses ni almas sólo veo hombres como yo. Gente que siente, piensa y si algo desea en la vida es acariciar esos trocitos de felicidad que de vez en cuando la vida nos ofrece.
La vida es acción : construir, reinventar ,crear, cambiar todo lo que sea necesario, no tener miedo de hacerlo. Al que no actúa, lo arrastra la corriente de la vida. Estamos determinados genéticamente como seres, pero no como humanos. Y como humanos, seremos lo que queramos ser: ni siquiera la grandeza nos está vedada porque este ámbito de la vida nos pertenece. Como nos pertenece aspirar a la sabiduría práctica de las cosas, implicarnos emotiva e inteligentemente en la creación y contemplación de la belleza y abrazar la bondad como principio ético irrenunciable en la convivencia con nuestros semejantes. Es curioso, pero a veces basta uno sólo de estos principios para que la vida valga la pena vivirla.
Así que preocuparnos por averiguar si la vida tiene sentido, tiene poco sentido. Dediquémonos a vivir intensamente el presente buscando la sabiduría, la bondad y la belleza en nuestras acciones. Sólo de esta manera acabaremos convirtiendo nuestra vida en una obra de arte. Y esto, ya son palabras mayores.
Enhorabuena Prometeo, por tu andadura en este mundo virtual que parece ser que cada vez, lo es menos. Creo que estamos bastante de acuerdo en tu exposición, pero después de localizarte (yo he tenido más suerte que Ana) y hacerme seguidor, prefiero hacer un comentario como es debido, más detallado, o con más "sentido", en mejor ocasión; cuando esté más descansado mañana por ejemplo.
ResponderEliminarUn afectuoso y cordial saludo de Utopazzo.
Bienvenido Utopazzo a este blog que también es tu casa. Ya has visto cómo al final, me he lanzado al ruedo. Gracias por abandonar un rato tu retiro y escribir estas líneas.
ResponderEliminarUn saludo igualmente afectuoso.
Ya te encontré y veo que te tomas las cosas muy en serio pero, cómo te llamo ahora, "amigo de los normales" vaya, estamos de suerte. Bromas aparte en lo que estamos de acuerdo es en que no tiene sentido, la vida digo, al menos no tiene un sentido o fin último, digamos que es una especie de regalo que nos encontramos entre las manos sin que al parecer hayamos hecho ningún mérito para merecerlo y si tenemos un mínimo de sensatez debemos agradecer ese regalo como tal y además hacerlo útil. Para mí el mundo sin dios es el mundo sin más, es el que hay, mientras dios pertenece a otro mundo , el de las creaciones humanas: necesarias o prescindibles, sublimes o abominables. La creación de dios era necesaria como explicación del mundo, de todos los por qués sin respuesta, el consuelo al miedo o la muerte, el poder y el orden superior e incuestionable. Ahora todo es cuestionable, el orden lo impone la evolución de la ley y los derechos universales y muchos de esos por qués los resuelve o resolverá la ciencia.
ResponderEliminarEl sentido de la vida parece algo particular, individual, pero si nos paramos a observar comprendemos que la suma de cada uno de esos sentidos confluyen en un mismo punto, sería como la suma de las voces de cada inviduo en una muchedumbre donde terminan por confundirse en una sóla.
Recuerdo una conversación con una amiga hace más de veinte años en la que le confesaba que no había creído en dios ni de "chica" a lo que realmente preocupada me preguntaba que si no me daba miedo y que además no se lo podía creer porque yo era muy buena persona. Nos han hecho creer en una especie de causa-efecto erróneo e intencionado, en el que el sentido de la vida lo debes buscar en algo superior y no humano, en una especie de destino establecido, planeado y creado.
De momento sólo nosotros creamos y cuanto más creamos más humanos somos...y si me permites, tomo como referencia la frase de mi blog, "lo humano me satisface".
Gracias por abrirnos esta ventana.
Prometeo, estoy de acuerdo prácticamente en todo lo que expones, el vídeo es sencillamente clarificador (también tu entrada) y viene a decir de una manera bastante clara, aquello que sin rasgarse las vestiduras por ello, algo en lo que siempre he pensado y que Hawking nos ha quitado de la boca a más de uno: no es necesaria la existencia de un Dios, para que exista el ser humano. No sólo no es necesario, sino que me es total y absolutamente indiferente. Ya conoces mi postura al respecto; es más, me reafirmo en aclarar que no sé si existe un Dios o no, que no me importa porque no creo en él.
ResponderEliminarQue la vida carezca de sentido o no, casi la sitúo en el mismo lugar: para que tenga un sentido, es necesario ser consciente de ello. Yo hasta hace muy poco ni me lo planteaba, pero luego si encontré un sentido a "mi" vida en Pablo... pero eso es simple y llanamente una percepción subjetiva y tal vez abstracta. No es mensurable y me da igual que con la existencia de dioses o almas en el limbo.
Por otro lado, me entra un pánico descomunal pensar que si tengo alma, estaré "eternamente" no se sabe dónde. No quiero ni puedo aceptarlo; me agrada más la idea de volver a vivir en cualquier forma y seguir aprendiendo.
Lo único cierto que sabemos, es que vivimos y hemos de ser conscientes de ello para asumir el caos, el azar o el mismísimo sol que vemos cada día que nos levantamos. Lo demás no lo sabe ni aquél que desde el púlpito, nos vende humo entre incienso.
Un cordial saludo.
Fe de erratas: Cuando una se empeña en seguir haciendo las cosas que hace de forma habitual aunque tenga jaqueca y un cansancio considerable comete errores como el del comienzo del comentario, Prometeo; "amigo de los mortales" quería decir.
ResponderEliminarAnte todo Ana, darte la bienvenida e interesarte por lo que este "cambia-nombres" escribe. Lo de Prometeo, son cosas mías. Un pequeño matiz de mi espíritu inconformista.
ResponderEliminarLeído tu comentario, aprecio una gran coincidencia entre tu planteamiento y el mío: La Vida no tiene sentido como tal, en todo caso lo que tiene sentido son esas vidas individuales y lo que seamos capaces de hacer con ellas. Aportas dos matices importantes: que la vida es un auténtico regalo (puede que único en el universo) y que nuestra obligación es hacer algo útil con él. Útil para nosotros, pero también útil para y hacia los demás. Sólo en relación con todo lo Otro, nuestras vidas adquieren sentido. Y cuanta más calidad y variedad haya en esa relación, más fácil encontraremos nuestro sitio. Dejemos al sentido común (rázón y sentimiento) que haga su labor de separar la paja del trigo.
Vivir, lo hacen todos; pero vivir bien, muy pocos. Y para vivir bien, hay que empezar por decir No tantas veces como sea necesario. Y del No, sigue tal vez Nada. Qué más da. Ya se nos ocurrirá algo que siempre será mejor que un Sí de otros. El No es siempre creativo y creando es como más vivos nos sentimos.
Y por supuesto, Ana, que a mí también lo humano me satisface. Ya lo creo que sí.
Gracias de nuevo Utopazzo por participar en este blog. Y tu comentario no ha hecho más que enriquecer mi entrada.
ResponderEliminarCiertamente, como bien afirmas con esa fina ironía que te caracteriza, sería un verdadero horror vivir eternamente donde sea. Lo malo de este planteamiento es que muchos ansiosos de la eternidad, olvidan el inmenso valor que tiene vivir con grandeza su propia vida.
Las religiones están basadas en la pulsión de muerte. Son una verdadera negación de la vida, del goce del cuerpo y de la razón. Todo en aras de una supuesta vida eterna otorgada por un Dios que no es otra cosa que el reflejo invertido de nuestras propias carencias. Su premisa es el ideal ascético: represión de los instintos, dolor, sufrimiento y abdicación de la razón. Todo un verdadero compendio de la anti-vida, de la negación del goce y la alegría limpia de vivir. La vida como un valle de lágrimas que hay que soportar con estoicismo en una especie de destino funesto e inevitable. Una exaltación morbosa de un cuerpo sucio y pecador del que nada bueno se puede esperar salvo la sumisión, débil y marcado como una res desde su nacimiento. Es la marca de la Muerte que se opone a la Vida. La marca del Futuro que se opone al Presente. Que lo niega como bueno y lo desvirtúa. ¿Gozar? para qué, ya gozarás en la otra vida. ¿Pensar? para qué, si ya sabes la verdad revelada.
Otro día hablaremos del por qué de ese sentimiento de religiosidad y trascendencia del ser humano. De su origen y su pervivencia hasta nuestros días. El tema da mucho de sí.
El discurso de la mayoría de las religiones es siempre el mismo y cansino, bien lo has resumido, Prometeo. Pero los verdaderos valientes son los que se enfrentan sin la armadura de las creencias fútiles al sinsentido de la existencia -refiriéndose a propósito determinado de la vida. Porque, como acertadamente dices en la segunda parte de tu artículo, cambiando la pregunta manida, hay muchas y particulares respuestas, cada uno tendrá las suyas.
ResponderEliminarLa reflexión proveniente de la sana duda, la disposición a que nos manche la vida si, además, nos muestra su mejor cara, son condición implícita del vivir bien y ahora.
Sibeaq,
ResponderEliminarAbsolutamente de acuerdo en que hace falta mucha valentía para afrontar nuestra propia individualidad así desnuda, sin muletas en forma de dioses o en un Tener que nos cosifica. Abogo por una moral propia y responsable hacia nosotros y hacia los demás. Por una vida auténtica que nos haga mejores con los otros. Una vida donde a pesar de lo conseguido, aún esté todo por hacer. Y basada en los valores descritos al final de mi entrada.
Estamos tan habituados a ser Sujetos del Sistema, que nos olvidamos de ser individuos hechos para el gozo y la alegría. Aunque nos hayan vendido desde hace siglos que la vida es sufrimiento. Y lo han repetido tantas veces que casi parece que es Verdad. Pero no lo es.