Pocas cosas confortan más en la vida, que aquellos instantes en que apresamos esos trocitos de belleza para no dejarlos nunca escapar. Hablo de esos recuerdos imborrables tras la visita a un museo, un concierto o la contemplación de una buena película. Mas concretamente, me refiero a esa escena inolvidable que hace poso para siempre en "eso" que Saramago no alcanza a poner nombre.
No imagino a nadie que por lo menos una vez en su vida no se haya conmovido al escuchar una magistral interpretación de su pieza musical favorita. Como conozco a muchos llenarse de gozo cuando sus actores preferidos bordan interpretativamente su papel. Pero pensad sólo un momento qué pasaría si alguien realmente grande (Jonathan Demme) une en una misma escena dos de tus actores favoritos (Denzel Washington y Tom Hanks) a esa pieza musical que adoras y además interpretada por una de las mejores sopranos de la historia (María Callas). Pues esto me ha sucedido a mí con la película Philadelphia que recoge esta escena para mí insuperable.
Os invito a ver el vídeo y por supuesto la película si todavía no lo habéis hecho. Confieso que por momentos me gusta pensar que la vida se confabula conmigo y me hace un regalo. Seguro que habrá muchos que piensen lo mismo al contemplar esta escena. Que la disfruten.
Escueta, pero brillante reflexión sobre esos momentos que todos guardamos en algún rincón mental, del que yo siempre digo, está lustroso, abierto y con una luz permanente que oculta y no deja oir esos otros rincones donde hay más ruido y está todo más desordenado.
ResponderEliminarEsta película la vimos hace bastante y creo recordar que me agradó. Recuerdo igualmente la escena que has colocado a tu reflexión y ésta, está llena de sabiduría por parte del guionista, bien dirigida y bastante conseguidas las interpretaciones. El único pero que observo (no es culpa más que del lugar de donde viene) es, que la secuencia pierde bastante al estar el doblaje (siempre el maldito doblaje) por encima de los intérpretes; es decir, la interpretación de ambos, es mutilada por ese otro guión, que nos obliga a no escuchar a los auténticos protagonistas... tal vez exista esa versión.
Soy bastante exigente en cuanto a ver cine y siempre me gusta ver las películas en V.O.S., por lo demás, estoy contigo en que lo que transmite Hanks a Whshington, está conseguido y la gran Callas, por descontado que está a la altura de las mejores sopranos de toda la historia.
Que siga creciendo este blog y a ver qué nos depara lo próximo. Enhorabuena por haber dado el pequeño salto de comentar, a ser parte de comentador y comentado.
Un cordial saludo de Utopazzo.
Qué razón tienes Utopazzo cuando dices que muchas veces esa parte "lustrosa" al hacernos sentir tan bien con nosotros, es capaz de ocultar esos armarios desordenados que todos tenemos. Al menos la vida nos ofrece tal posibilidad, la de recordar esos momentos estelares de nuestra existencia para así hacer más llevadero nuestro presente.
ResponderEliminarRespecto a la V.O.S. de las películas, no me sorprende siendo tú un cinéfilo que la prefieras. Sin duda escuchar la propia voz de los protagonistas es lo más acertado .... y más auténtico. Ignoro si esta película se ha comercializado en V.O.S. Buscaré a ver qué encuentro. Has conseguido despertar mi curiosidad al respecto.
Por lo demás, en eso estamos Utopazzo. Una vez ya lanzado al ruedo, con esfuerzo y vuestra colaboración espero que este blog crezca y con buena salud. Por ahora, colocadas las primeras piedras, seguiremos en esto de comentador y comentado.
Un abrazo y gracias de nuevo por dejarte ver por este blog y enriquecerlo. Sin vosotros, no tendría ningún sentido hacerlo.
PD: Siento verdadera devoción por la Callas, en su momento veréis una entrada dedicada a ella.
Me siento por aquí como en territorio extraño, quizá sea por el cambio de nombre, no sé, ya me acostumbraré...
ResponderEliminarIntensísima secuencia, muy emotiva, me lleva a lo que hemos hablado en bastantes ocasiones, el placer de la contemplación de la belleza, en este caso llevado a tal extremo que sería mejor denominarlo "la fusión con la belleza", de ese estado sólo puedes salir sacudido, conmovido. Por otro lado me sugiere otro aspecto, también comentado ya, y es que si realmente comprendemos algo lo sentimos más y mejor, el director de la película se encarga de que el protagonista nos lleve de la mano hasta alcanzar ese nivel de sensaciones a través de una especie de clase magistral marcada por la sensibilidad y la libertad para poder emocionarse.
Da para mucho la entrada porque también puede relacionarse con la última de Utopazzo, ¿si un violinista toca su violín en medio de un bosque existe en realidad esa música? está claro que sí, pero imagino que cualquier compositor o artista cuando compone, escribe o interpreta soñará con la posibilidad de que su obra sea apreciada como en la escena que acabamos de ver y me parece que no sobran los que son capaces de disfrutar de esta manera...
Gracias Prometeo, un abrazo.
Ana, ya veo que el mareo por el cambio de nombre ha sido tan sólo momentáneo. Lo digo por la altura a la que se mece tu comentario.
ResponderEliminarSupongo que sabrás perdonarme el que me haya "apropiado" del título de mi entrada. Pero me sugiere tantas cosas, que no he podido evitarlo. La escena es una especie de apoteósis de lo humano en sus más diferentes vertientes: la apatía y posterior embelesamiento de Denzel Washington ante lo que jamás creyó que fuese bello hasta entonces, un canto a la Vida desde la misma Muerte como una lucha de contrarios eterna y de la nunca podremos escapar, el disfrute y fusión con y en la belleza tal como apuntas en tu comentario, el Amor como fuerza catártica que todo lo trasciende, el dolor que se transfigura en gozo de vivir en un éxtasis presente que quiere ser eterno en el que Hanks ha dejado de ser Hanks y es Uno con Denzel, con la música, con el Amor y con la misma vida en minúscula que se le escapa ...... Y esto a mí también me conmueve, Ana. Creo, al igual que tú, que María Callas y Giordano se sentirían enormemente satisfechos de oír su voz y su música en esta epifanía de la belleza. Y después, simplemente, dirían que a pesar de todo .... lo humano les satisface.
Un abrazo, desde la Villa de los Papiros.
Ya que hablamos (Ana y Utopazzo) de La Vida, El Amor y de La Muerte, os dejo un enlace que parece hecho a propósito para la escena de esta entrada. Me refiero a Miguel Hernández. Cómo se puede decir tanto, en tan pocas palabras: tres.
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=0bJE-eB3Vgs&feature=related
Es un poema que sobrecoge por su sencillez y que al mismo tiempo encierra un gran dramatismo. El curso pasado en la escuela debíamos trabajar por Orden de la Consejería(a veces acierta) la obra de Miguel Hernández. Nuestros niños no tienen ni idea de poesía, ni les interesa...o eso creemos. Poemas como "Las abarcas desiertas" o "El niño yuntero" los deja impresionados. Yo les propuse como actividad, para hacer algo útil con sus recién estrenados portátiles, que buscaran información sobre Miguel Hernández y que copiasen la poesía que ellos eligieran y que después tendrían que recitar..la mayoría eligió la referida, por motivos evidentes, era la más corta y fácil en apariencia, aunque también percibí, disimulada con su eterno desdén de preadolescentes, una gran dosis de emoción.
ResponderEliminarAna,
ResponderEliminarSi esos preadolescentes se emocionaron, tal vez se deba al hecho de que hicieras un poco de Tom Hanks llevándolos de la mano como esas clases magistrales de las que hablas. Labor francamente difícil, pero de la que intuyo sales bien librada la mayoría de las veces.
Prometeo, no había entrado hasta ahora, y lógicamente no vi el enlace del vídeo que recomendabas sobre una poesía de Miguel Hernández y la magnífica interpretación D Joan Baez... huelga decir que no puede decirse más con menos y esta poesía emociona doblemente por el tema en sí, y por la música... genial.
ResponderEliminarMe recuerda al gran Paco Ibáñez y su manera de colocar sutilmente las notas musicales en el lugar exacto, para con su sóla guitarra, hacer más grandes aún a los grandes poetas...
Un cordial saludo Utopazziano desde hibernalia.
Prometeo: elegante diseño y mejores contenidos.
ResponderEliminarTu entrada sobre lo inefable que reside más allá de lo evidente, o sea, en el terreno de la vida que no nos propician vivir, muy inteligente. Poco podemos decir de aquello, más que evocar el momento cuasi extático que nos produjo una experiencia de belleza y, por tanto, empezar a falsear con el lenguaje (razón)lo que ocurrió en un momento en el que nuestro yo, analítico y crítico él, se disolvió con lo hermoso.
Si aprendemos a detectar esas rendijas en el entramado de lo Real, es que el radar está activo. Creo que eres uno de los buscadores afortunados -y trabajado, por supuesto.
La versión de Joan Baez Baez llega a comunicar hondo el sentimiento de las pocas pero grandes palabras de Hernández: amor, vida, muerte, así con minúsculas, las del pueblo, como M.H., que las escritas con mayúsculas pertenecen a los regentes de lo establecido y sólo sirven para hacer negocio con ellas.
ResponderEliminarBueno, ya estoy en el apartado de seguidores y no en el de anónimos. Soy Sibeaq.
ResponderEliminarUtopazzo,
ResponderEliminarSabes que te agradezco las pequeñas fugas de Hibernalia para escribir en este blog. Aprovecho para saludarte.
Ciertamente es un poema enorme. La sola idea del amor, la muerte y la vida representados como una herida atemporal y eterna es conmovedor. Habla de todos los hombres en pasado, en el presente y de un Yo que puede ser cualquiera de nosotros. Me siento, hasta sin querer, hondamente aludido.
Anónimo-Sibeaq, gracias por entrar en este blog y espero que esta relación con minúsculas, fructifique.
ResponderEliminarComparto tu idea de colarnos por esas rendijas de luz que escapan a lo Real. De-construirnos es una labor ardua que casi siempre se lleva en soledad por lo de nadar a contra corriente, pero que sin duda nos acerca a las cosas en sí y no a la Idea que nos han inculcado de ellas. Y fíjate lo Falso del Sistema, que atareados andan en hacernos pasar lo Feo y grotesco como belleza. A los Medios del Sistema me remito.
En fin, a seguir con ese radar puesto que detecta lo Falso, pero también eso que todavía queda de pueblo en las cosas y en la gente. Como Miguel Hernández, como Joan Baez, como la gente que aparece por este blog.