"Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría no podrá morir nunca." José Hierro.



domingo, 20 de febrero de 2011

ERRAR ES MEJORAR

Nunca dejará de sorprenderme la gran importancia que nos damos a nosotros mismos. Y digo esto, por la contumacia con que nos castigamos cada vez que nos equivocamos. Es como si nos creyésemos en el deber de estar a salvo del error, buscamos acertar como si en ello, las más de las veces, nos fuese la propia vida.
En un mundo rodeado de incertidumbre por todas partes, lo natural y apropiado es el error, no el acierto. Nada llega a ser realmente bueno si no es producto de una mejora de sucesivos errores. Con el acierto parece que ya está todo hecho, es esencialmente estático e invita al conformismo. El error, por el contrario, es acicate para la reflexión, y abre nuevas vías de mejora activa.
Todo lo que somos, hasta lo que nos conmueve o maravilla, es producto del error. El hombre, como tal, existe porque es el resultado de infinitos errores en la copia del ADN de sus antecesores biológicos. Desde la solitaria célula eucariota hasta el homo sapiens sapiens, media una extensa cadena de errores de la que somos su resultado. Un buen escritor dirá que aprendió a escribir tras mucho equivocarse y entre papeleras llenas. Tampoco imagino un buen científico cuya gran teoría no proceda de un descarte de errores que nunca parecían tener fin. Como curiosidad baste decir que muchos de los llamados grandes fortunas, confiesan que antes de lograr el éxito final, fracasaron una y otra vez; es decir, su éxito no fue más que el producto de sus anteriores errores.
El problema surge cuando no somos capaces de ver el error con al menos la misma naturalidad con que aceptamos lo que parece ser su contrario. A pesar de que todo cambia, no nos gusta que nada cambie. De hecho casi todo lo que son aspiraciones o deseos humanos van dirigidos a aminorar esa incertidumbre de lo cambiante en una lucha sin cuartel y a contracorriente …. Cuando lo necesario es que ese cambio se produzca, que se hagan visibles esos errores que nos puedan hacer mejores.
Pienso que lo que llamamos acierto no es eso que conocemos como tal, sino un error más pero de distinta magnitud por los efectos que causa en nosotros. El error que nos mejora es aquel que nos permite adaptarnos con eficacia a nuestro entorno. Y cuando digo entorno, me refiero a la vida que nos ha tocado vivir. Porque puede que algunos errores eficaces en un medio, no lo sean en otro distinto. Por lo que no existen errores tipo, sino errores muy particulares y para un entorno determinado.
Sin embargo, sucede muy a menudo que esos errores que mejoran vienen acompañados de sentimientos tales como la alegría interior, sensación de paz o de haber conseguido algo así como una meta. Semejante a coronar una cima definitivamente escalada. Bien está porque nos permite diferenciarlos de otros errores neutros o deletéreos. Pero aquí es donde corremos un gran peligro. Que siendo ya mejores, nos sobre y nos baste. Es como si la luz de lo ya conseguido actuase a modo de faro que nos deslumbre y nos haga aminorar o detener la marcha. Cuando, bien mirado, de lo que se trata es de seguir errando para seguir mejorando todas las veces que haga falta fieles a ese eterno retorno de Nietzsche.
Por tanto, errar o equivocarse, como ya tantas veces y de muchas formas se ha dicho, es una impagable oportunidad de mejorar. Conformarnos con lo ya conseguido, un grave riesgo de estancamiento.
A pesar de diseñar cohetes espaciales que además funcionen y nos lleven a la luna, quizás no seamos tan distintos a una medusa. Si ésta necesitó de muchos errores en su copia para llegar a ser lo que ahora es, un producto mejorado de sus antecesores; no nos extrañe que el ser humano siga necesitando de esos errores para mejorar en su adaptabilidad al medio. Tener consciencia nos ofrece una ventaja respecto a la medusa: capacidad de elegir qué hacemos con ese error. Pura responsabilidad como individuo que a veces nos aterra y supera.

33 comentarios:

  1. Prometeo en principio estoy de acuerdo contigo, podría decir que yo soy producto de un error y que a cada paso estoy cometiendo errores o veo que a mi alrededor hay errores de todo tipo.
    Estoy de acuerdo con en una parte, de lo que expones, la parte que trata de la evolución y maduración personal a través de las equivocaciones en la toma de decisiones o en la resolución de conflictos y sus consecuencias.Pero, si consigemos abstraernos los errores políticos, en las decisiones institucionales equivocadas, en algunas actuaciones profesionales con consecuencias negativas o irreversibles, los errores ya no son de tipo personal para enriquecernos con el aprendizaje. Algunas veces veo tantos errores a mi alrededor de todo tipo , de toda clase y lo peor de todo es que no enmendamos el error sino que acabamos viendo otros errores mayores.
    Si aceptamos el error desde este punto de vista como aprendizaje y maduración personal por lógica deberiamos aceptar los otros errores que he mencionado antes, aunque yo no pueda justificar unos errores que se repiten continuamente. O tal vez viva con la esperanza de considerarnos ratones de laboratorio y los errores sean la muestra de un futuro certero o más positivo.

    Para ser la primera visita que te hago me enrrollado un poco.

    Quería darte las gracias por entrar en mi blog y dejar tu comentario tan generoso y, he de decir que el tuyo está pero que muy bien, sobre todo te expresas con inteligencia y con bastante soltura. Así que vendré cuando el tiempo me deje.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Ay Prometeo... me das pie a comentarte con mucho agrado y desenfreno sobre esta tu entrada, donde pones mucho empeño y no te falta razón pues como dijo Marco Fabio Quintiliano, "De todos es errar; sólo del necio perseverar en el error" ... es por ello que desde el horizonte temporal se ve al ser humano caminar para caer una y otra vez. Caer y a veces, no saber levantarse; en definitiva, lo que siempre he llamado como el lento aprendizaje que nos llevará a otear el otro horizonte lejano aún y para el que no estamos preparados: para cuando creamos haber llegado, el partido habrá finalizado.
    Brillante tu exposición y si hago un símil, podría denominar este errar, como un crecimiento y aprendizaje. Yo no hago sino errar y de vez en cuando, acertar (pero muy, muy poquito) y del error hago mío también el acierto; pues como bien sabes, pienso que esta película ya está terminada (o casi) y no soy de los que se queda esperando a ver salir el sol sin antes haber vivido, pero me gusta de vez en cuando mirar a trás y preguntarme por qué estoy donde estoy y no en otro lugar... de mis decisiones, de mis errores, soy lo que soy: bien que me alegro por ello, hoy puedo decir alto y claro, que gracias a los errores cometidos (de los que no me arrepiento, que ese es otro tema) encontré en lo más cercano que me rodea, mi sentido de la vida y que nos es otro que Pablo. Es por ello que cuando me acerque a ese horizonte, me de igual que el partido haya finalizado.

    Un abrazo Utopazziano desde hibernia.

    ResponderEliminar
  3. Antes que nada, Encarni, darte la bienvenida a este blog en el que espero te encuentres siempre a gusto. Cuando le decía a Ana que debía de sentir una gran satisfacción de estar rodeada de buena gente, una de esas personas a las que me refería eras tú. Y sóis el motivo principal de que este blog exista.

    Verás, Encarni. Tengo la firme convicción de que eso que llamamos hacerse camino es una tarea eminentemente individual, aunque necesitemos vivir en una sociedad que nos condiciona y de qué manera. Es obvio que junto a los nuestros, convivimos con los errores de los demás pero éstos son errores de otros y de los que también deben aprender para mejorar. Lógicamente, los errores de quienes ostentan cargos públicos de relevancia tienen efectos de mayor alcance, llegando en ocasiones a afectar incluso a aquellos que no han colaborado para nada en su gestación sufriendo sus consecuencias. Pero tampoco es menos cierto que cuando esos errores institucionales se repiten por esas personas que lo detentan, o son cesados en el cargo o los daños son de tal magnitud que esa vía contumaz en el error acaba siendo abandonada. De todas formas, mi intención era centrarme en cada cual como individuo, como responsable de su propia vida y de sus propios errores tan necesarios para mejorar. Y cuando se vive, estamos necesariamente abocados al error de mayor o menor importancia y en las más diversas facetas de la vida. En cualquier caso, lo que realmente nos debe importar es lo que hagamos con ese error. En esto ya entran en juego lo que ya somos y sabemos, ese poso que la vida ha dejado en nosotros y que nos permita manejarnos con mayor o menor lucidez ante lo acontecido. Y es precisamente de los errores de donde provienen los mejores destellos de lucidez que nos mejoran.

    ResponderEliminar
  4. Gracias Utopazzo por tu inspirado comentario. Deduzco que en Hibernia todavía hay aire puro que respirar.

    Conozco de tu humanísima preocupación por el decurso de la historia global de la humanidad de la que ya, sin duda, se atisban síntomas alarmentes. Pero como bien dices, todo es una labor de aprendizaje, la individual y la colectiva como especie. Marina habla de una inteligencia social fracasada y es cierto que en algunos aspectos vamos de fracaso en fracaso. Pero no olvidemos que la noción de tiempo de todo lo que existe, no es ni de léjos la de nosotros los seres humanos. Siempre manejamos espacios cortos de tiempo, comparados con los miles y millones de años que hacen falta en el universo, para que surgiese, por ejemplo, la vida. Y desde la vida hasta lo que ahora somos, han pasado muchos millones de años. Ya me gustaría a mí antes de desaparecer,tener la oportunidad de ver un mundo muy distinto. Me conformo con que algo ya se esté moviendo. No está en mi mano hacer otra cosa al respecto. Lo que sí depende de mí y en lo que me esfuerzo es en cambiar mi entorno más o menos cercano y comprobar que ahí sí puedo ser válido. Nunca debemos perder de vista que la sociedad no es un ente abstracto, sino la suma de los individuos que la componen. Y como individuo, asumo mi responsabilidad.

    ResponderEliminar
  5. Estamos programados para acertar, no es que parezca que nos va la vida en ello, es que son millones de años de evolución guiados por ese timón. Estoy de acuerdo contigo, cuando nos equivocamos somos despiadados con nuestro error, pero no más despiadados que la propia Naturaleza; aquel que se equivoca con seguridad no tendrá posibilidad de enmendarlo, simplemente perece en el intento y si acaso serán sus descendientes los que se "beneficien" de tan aguerrido gesto. La consciencia viene a "complicarlo" un poco más, dotando al error de trascendencia, sentido, posibilidad de crecimiento y aprendizaje, aunque a veces sencillamente, nos atenaza. No todos los errores suponen un aprendizaje ni una mejora, han existido errores terribles en el devenir de la humanidad cuya única consecuencia parece ser el daño causado, ya que vuelven a repetirse y esto vale también para los errores cometidos individualmente.

    Por otro lado hay errores objetivos, son fácilmente identificables por su forma o consecuencias, sin embargo otros son terriblemente subjetivos, quizá sólo nosotros mismos lo identifiquemos como una equivocación, de esta manera este mismo comentario puede parecer acertado o erróneo sin que sea una cosa u otra, estará sujeto a la evaluación particular que cada uno hagamos de él en función de nuestras experiencias, intereses o expectativas. Igual ocurre con la vida; una vida de aparente éxito por su, digamos, adaptación a lo que socialmente entendemos por éxito, puede ser insufrible para su principal protagonista cuyos intereses eran otros, pero que ha sabido moverse como pez en el agua dentro de las circunstancias que en su devenir ha ido encontrando.

    Como dices al inicio de tu reflexión en ocasiones nos damos demasiada importancia, otras veces demasiada poca. Es fundamental para nuestra felicidad aceptar el error como hecho tan natural como necesario, pero también debemos aceptar el acierto, sin triunfalismos ni autocomplacencia, simplemente porque la vida es en ocasiones dura, difícil, injusta y cualquier "éxito" nos sabe a gloria.

    ResponderEliminar
  6. Hola y Gracias por pasar por mi blog, me gusta comunicar a través de mis aficciones lo que me interesa y un poco como soy yo.
    Efectivamente me interesa todo lo crativo, pero también estar al tanto de nuestra realidad política y sociológica. Me cuesta hablar sobre mi, por eso empleo temas con los que me identifico.
    Veo aqui a amigos a los que igualmente invité, como a Utopazzo, creo que los demás no han entrado o no me consta.
    Gracias y buen dia, Ah!! no soy de Tenerife sino de Gran Canaria con muy buena gastronomía y artesanía aparte de teatro, museos, conciertos, cine etc.

    ResponderEliminar
  7. Me alegro Ana de verte de nuevo por aquí. Con vuestros atinados comentarios, este blog comienza ya a tomar cuerpo. Sigamos, pues, en esta tarea que empieza a resultarme satisfactoria y mutuamente enriquecedora.

    Tienes razón, Ana. Ni darnos tanta importancia que conduce al desvarío, ni tan poca que nos postre en la indolencia o el fatalismo. Importancia, la justa. Pero ha de ser una importancia activa, creadora y valiente para cambiar lo necesario que nos mejore.
    Y por supuesto, no todos los errores mejoran. Junto a los catárticos que producen una sana evolución, están los neutros que suelen pasar desapercibidos por su escasa importancia y los negativos o deletéreos que nos pueden llevar en casos extremos al abandono o a la negación de la misma vida. Como bien dices, en la naturaleza animal todo es más despiadado, un grave error casi siempre cuesta la vida a unos seres vivos aptos sólo para su entorno e indefectiblemente programados a la espera de una próxima mutación que los mejore. Mientras esto ocurre, es muy alto el precio que pagan.
    En el ser humano, dada su particular idiosincracia con respecto a los demás vivientes, el error es la base de su aprendizaje. Estamos programados como seres, pero no como humanos y aquí es donde todavía tenemos mucho que decir y que hacer. Hacer nuestro particular camino, ordenar la convivencia y aprender a gozar de la vida. Una gran tarea por delante llena de errores,elecciones y con un gran margen de mejora.

    ResponderEliminar
  8. Alfredo Kraus y Los Sabandeños

    http://www.youtube.com/watch?v=w02hFMo9b2A

    Te dejo una canción de Alfredo Kraus, Gran Canario Ilustre y si amas a Maria Callas ella eligió a Kraus como tenor de una ópera en Postugal, siendo ella ya una figura destacada y Alfredo Kraus practicamnte un principiante.

    ResponderEliminar
  9. Carla,

    Me consta que en todas las Islas se come bien y que merecen ser visitadas. Lo tengo en agenda. Seguro que cuando vaya disfrutaré de ellas.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  10. En efecto, Carla, fue en 1958 en una representación de La Traviata en el teatro de San Carlos en Lisboa. Memorable actuación la del canario Alfredo Krauss, un grandísimo tenor, de los mejores de la historia del bel canto.

    ResponderEliminar
  11. Leonard Cohen - Dance Me to the End Of Love

    http://www.youtube.com/watch?v=Ki9xcDs9jRk

    ResponderEliminar
  12. Espero te guste Leonard Cohen esta canción está dedicada a un cuarteto judio que en un campo de exterminio obligaban a tocar mientras mataban a algunos judios, para mi es de una tristeza y melodía extraña pero que puedo oirla varias veces.
    Baila conmigo el final del amor. Preciosa!!!

    ResponderEliminar
  13. Nadar en los procelosos mares de la incertidumbre. Eso es la vida. Si la experiencia (las variables que confluyen son únicas, a pesar de parecidas) pudiese ser válida para aprender, nos equivocaríamos mucho menos, pero estar guiados por el azar nos aboca a ensayar: errar o acertar.
    Tan sólo el sentido común nos alivia, ese que nos avisa de los riesgos o bondades de aquello que nos acontece.

    ResponderEliminar
  14. En efecto, Sibeaq, la incertidumbre es nuestra inseparable compañera junto con lo que llamamos azar, que no es otra cosa que el desconocimiento de las causas que producen los hechos. De ahí que tendamos a buscar una explicación mágica de la realidad o a dotarla de un sentido que no tiene. Conocer es equivocarse menos, alejar esa ignorancia que nos hace acudir a lugares comunes, explicaciones supersticiosas (entiéndase aquí horóscopos, religiones etc) o teleológicas. Y todo por mor de una falsa Esperanza que es Futuro, que es la Nada.
    Erramos en el presente, que es lo único real. Y sólo de este presente proviene la sabiduría práctica de las cosas, que es hacer (siempre acción) lo adecuado en el momento justo. Ardua tarea, pero no imposible. Pues no siempre se dan ambos factores simultáneamente. A veces sabemos qué tenemos que hacer, pero erramos en la elección del momento justo de hacerlo. O sabemos que hay que actuar YA, pero no sabemos cómo hacerlo.
    Sentido común, a modo de sabia combinación de razón y sentimiento, es nuestro gran aliado para navegar con cierta habilidad en ese proceloso mar del que hablas.

    ResponderEliminar
  15. Voy a comentar sobre la exposición de Sibeaq. Creo que cuanto más avanzo en el tiempo, más cuenta me doy que tal vez, no todo es azar; quizá no lo es en nada... posiblemente todo este entramado donde nos encontramos, sea una red gigantesca frente a nuestra pequeñez y ésta, no deja movernos más allá de nuestra frontera más cercana que es nuestra propia nariz. Es más, creo que esta película está terminada y somos actores sin saberlo y al tiempo que la protagonizamos, la estamos viendo con un poco de antelación: el final podemos verlo y (tal vez) no podrá cambiarse el guión... hasta que de nuevo, alguien nos "introduzca" de nuevo en otra película y nos de protagonismo donde creamos ser dueños de nuestro destino, cuando el argumento sea otro en realidad... o al finalizar la (ésta) película, sea la única que protagonicemos nunca.

    Un cordial saludo Utopazziano desde hibernia (se está muy calentito y estoy recogiendo material para salir al sol dentro de poco...)

    ResponderEliminar
  16. El azar, Utopazzo, es un componente básico de la realidad. Fíjate si es importante que en los seres vivos las mutaciones son por azar, gracias a ellas se produjo todo el hecho evolutivo. Lo que sucede es que al día de hoy muy poco sabemos sobre el azar. Como antes desconocíamos tantas cosas.
    Puestos a especular, que gracias a las especulaciones algunas más afortunadas han terminado por constituir verdades, yo también me he planteado si todo no es más que algo ya contado que vamos descubriendo a cada paso que damos. En fin, como siempre digo, mente abierta pero no tanto, no vaya a ser que entre en ella cualquier cosa.

    Y me alegro Utopazzo de que esté a punto tu vuelta por estos lares. Aunque tus múltiples participaciones por los distintos blogs, han suavizado tu ausencia.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  17. Una aclaración pertinente para evitar malentendidos. El hecho evolutivo no se debe SÓLO al azar de las mutaciones; la Selección Natural es otro de sus componentes básicos y no tiene nada que ver con el azar.

    ResponderEliminar
  18. Hola Prometeo. Te invito a que entres en mi blog (no porque haya editado nada, que lo tengo aparcado... aunque no es cierto del todo) y te vayas a la página de los vídeos "En pocas palabras"... lo digo porque creo que te gustará una cosa que descubrí no hace mucho, y hoy he podido hacer mi "entrada" con el pequeño y explícito comentario... estoy seguro que te soltarás unas risas (si es que no conoces ya el tema)... lo he titulado "Evidencias de una posible reencarnación".

    Lo hago desde aquí pues no se me ocurre otra forma de hacerlo para que llegue a más gente lo que me parece un "descubrimiento"...

    Un cordial saludo de Utopazzo desde hibernia... se acerca la primavera y los animalitos saldrán al sol muy pronto.

    ResponderEliminar
  19. Hola Prometeo sin cadenas, echo de menos tus visitas al blog.
    Sé que no es gran cosa pero hay novedades, y quiero que las veas.
    Saludos desde Las Islas Canarias

    ResponderEliminar
  20. Prefiero pensar que el azar da algo de sentido a la existencia, por el contrario, si ésta fuera fruto de una casualidad, si tuviera un guión o fin establecido me parecería de una crueldad inmensa además de un sinsentido, qué lugar ocuparían conceptos como la libertad o el poder de elección? Las religiones juegan con esa idea. Lo que sí tiene consecuencias son nuestras decisiones, acciones que, sin librase del azar modifican el entorno, entiéndase: nuestra propia vida o la de los demás, la sociedad, la cultura, el medio natural, por eso le damos tanta importancia al hecho de equivocarnos, porque la repercusión no sólo se limita a nosotros, igual ocurre cuando aprendemos y evolucionamos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  21. Hola Ana, ya que te veo aqui, te envio mis saludos, eres seguidora de mi blog pero no has dejado nada, me gustaría intercambiar alguna opinión, naturalmebte si te apetece. Saludos Cordiales.

    ResponderEliminar
  22. Ana:

    Siguiendo el hilo de tu comentario y mi consideración (que no afirmación) de la posibilidad de una historia ya contada que vamos descubriendo, esto no anula para nada nuestra capacidad de elegir. Sea que estamos condicionados genéticamente. Admitamos también que no elegimos ser como somos cuando de sobra se sabe que la educación recibida y el entorno social nos moldea desde la más tierna infancia. Sin embargo, sólo existe el presente que es lo único real y verdadero. Y en este presente es donde se fragua todo cambio, toda elección que nos mejora o que mejora toda esa "herencia" recibida y no elegida. Nunca se actúa en el pasado (cuando se actúa en el pasado se actuó en el presente de ese pasado) ni nunca se actúa en el futuro. Actuar siempre es presente y salvo casos extremos en mente de todos, nuestra capacidad de elegir es una realidad. El malo no eligió ser malo, pero en su presente más concreto sí puede elegir apretar el gatillo o no hacerlo. De hecho, no todos los asaltantes que llevan pistola acaban apretando el gatillo. Ni todos los malos maridos acaban asesinando a sus esposas que los quieren abandonar.
    Con esto quiero decir que aunque la historia "pueda" que ya esté contada, no significa que sólo exista un único camino o desenlace, puesto que sospecho que hay tantos desenlaces como posibilidades de elección existan. Y si hay mil posibilidades, imagino mil personas buenas o malas actuando de manera distinta ante un mismo hecho ejerciendo así su capacidad de elegir en ese instante de su presente. Ni el malo siempre actuará mal, ni el bueno siempre actuará bien. No son pocas las ocasiones en que una persona buena e intachable termina cometiendo un crimen.
    Por tanto, si algo está escrito (expresión que no me acaba de gustar) lo está con todo su abanico amplio de posibilidades que nos permite elegir, si no es así explíquenme por qué nos pasamos la vida eligiendo.
    La Cuántica dice que hay tantos Utopazzos y Prometeos viviendo en mundos paralelos como decisiones tomaron en su vida. A manera de esos senderos que se bifurcan borgianos. Pero esto ya es otra cuestión ... ¿O tal vez, no?

    ResponderEliminar
  23. Carla,

    Hace ya un tiempo dejé algún comentario en tu blog, poco afortunados al parecer, ya que no los recuerdas; por desgracia ando escasa de tiempo y no puedo comentar tanto como me gustaría.

    Un saludo


    Prometeo,

    Sería interesante analizar todas las variables que intervienen en el momento de tomar una decisión, de hacer una elección...muchas de ellas serán comunes a la mayoría de nosotros pero otras serán únicas y exclusivas de cada individuo o de cada momento. Lo que no entiendo es eso de "si algo está escrito", por quién, para qué, además de que no alcanzo a comprender su significado me resulta una idea incómoda, porque, cómo podemos saber en ese caso si realmente elegimos "libremente" (con todos los matices que implica este término) o hacemos justo eso que nos corresponde según nuestro guión?

    ResponderEliminar
  24. Ana si que lo recuerdo pero fue hace tiempo, y por eso te comento que me gustaría, como se lo digo a Prometeo, naturalmente si les apetece, pero los leo todos lo que me ponen, disculpa si insisto, Prometeo tampoco pasa, y seguramente me he convertido en la mujer invisible.
    Me apena Ana que sacaras esa conclusión sobre mi. Saludos a los dos.

    ResponderEliminar
  25. Ana,

    No creo en el destino para nada, ni que exista un guión previo destinado a cada cual. Simplemente he esbozado la idea (que al día de hoy no supera la categoría de mera elucubración) de que todo está ahí, como si estuviese ya escrito, para que lo vayamos descubriendo. No habría guión para nadie, hecho por nadie. Dentro del TODO no se puede crear nada que no pertenezca a ese Todo. Por eso digo que si hay mil posibilidades para elegir, éstas ya están (como escritas) dentro de este TODO. Nunca podremos elegir lo que previamente no constituye una posibilidad. Es esta la idea, Ana. No que exista un guión previo y de inexorable cumplimiento. Elegir, con los condicionamientos apreciados en otros comentarios, es siempre posible. Por eso los humanos reaccionamos de distintas maneras, ante los mismos hechos. Porque nuestra elección particular nunca está escrita.
    Sé que es un tema controvertido. Pero para eso estamos, para ver si entre todos le damos al interruptor de la luz.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  26. Interesante artículo aparecido en el País, sobre las casualidades, sincronicidades y teoría del caos.


    http://www.elpais.com/articulo/portada/casualidades/existen/elpepusoceps/20110306elpepspor_7/Tes

    Utopazzo lee en hibernia cosas que intuimos...

    ResponderEliminar
  27. Utopazzo,

    Interesantísimo artículo el que propones en tu enlace, recomiendo su lectura. Empiezo a comprender lo que en tu vida significan esas "reclusiones" cíclicas en Hibernia: un punto de alejamiento de las cosas que te permita ver ese lado oculto a menudo inaccesible; un "retiro" nada pasivo en el que reflexión e intuición ( dos formas de conocimiento distintas pero complementarias) fluyen con un natural objetivo: conocer y vivir EN la verdad. Ser consciente de esto último, es elegir y yo diría que elegir bien.

    Respecto al artículo en sí, difícil no estar de acuerdo en muchas cosas que se dice. Como afirmaba en mi entrada, el ser humano debe aprender de sus errores porque es su forma natural de relacionarse con el mundo : por eso hace ciencia con el ensayo y el error; lo mismo sucede con el gobierno de nuestras vidas.
    Me gusta la denuncia que hace de la santísima trinidad de la edad moderna: trabajar, consumir y divertirse. Es el sistema en todo su esplendor. Yo te digo en lo que puedes trabajar, lo que debes consumir y cómo divertirte; no busques que yo te lo doy todo hecho. Así evito que pienses en la posibilidad de otra alternativa. Y si surge esa nueva alternativa, como Sistema ya me encargaré de subsumirla y adulterándola, quedará como algo más dentro del sistema. Y de nuevo a seguir consumiendo y todos tan felices porque no hay alternativa ....
    Se dice también en el artículo que "el caos es el orden que todavía no comprendemos" , y yo añado que con el azar pasa otro tanto de lo mismo. Desconocemos tantas cosas, que para darle sentido a la vida necesitamos todavía dioses o recurrir a lo que se llama pensamiento mágico, que no es otra cosa que confundir correlación con causalidad. Si yo me llevo una estampita de la virgen a un examen y apruebo, digo que la estampita es la causa de haber aprobado y no, por ejemplo, debido al hecho de haber estudiado. La correlación llevar la estampita-aprobar el examen es confundida con una causalidad que nunca existió en la realidad de las cosas, sino sólo en nuestra imaginación. Convendría analizar cuántas veces, sin darnos cuenta, atribuímos a este pensamiento mágico la explicación de lo que es real o verdadero. El pensamiento mágico ni se lleva bien ni mal con la verdad, simplemente le trae sin cuidado. Prefiere el autoengaño al duro camino de la verdad.
    Y termino. Soy muy crítico con las filosofías orientales por la facilidad con que muchas de ellas situan la verdad fuera de este mundo. Concluir el artículo diciendo que la Ley del Karma y el budismo ya lo explicaba todo, es un pobre epílogo para el buen espíritu que acompañaba al artículo. Ciertamente hay cosas muy aprovechables en las filosofías orientales, pero hay demasiada paja en ellas. Como también la hay en la filosofía occidental. Sin ir más lejos, todavía nos movemos bajo el influjo de las Ideas platónicas y de la dualidad cuerpo-alma. A nosotros nos corresponde distinguir para conocer la verdadera realidad de las cosas. Y es la razón la mejor amiga de la verdad.

    ResponderEliminar
  28. Utopazzo, Prometeo,

    http://www.youtube.com/watch?v=oxW-7dECSpc&feature=related

    Es que a veces me puede el escepticismo.

    ResponderEliminar
  29. Ana
    Bonita secuencia esta del partido de tenis donde explica de una forma sencilla , cómo todo puede en fracciones de segundo... recuerdo partidos de basket donde un equipo se juega una final de copa, liga o algún título importante y la pelota en el último segundo se dirige a la canasta y ésta, golpea el aro y gira durante décimas de segundo (se hacen eternas) y no sabes si el tiro entrará o quedará en nada: finaliza el partido y evidentemente uno de los dos equipos ha ganado y el otro, forzosamente ha perdido. Es así y lo que hayas hecho con anterioridad (esté bien, mal o regular) puede tener un premio justo a tus méritos, o injusto para los méritos del equipo contrario. Al final, todo queda en ¿azar? ¿suerte?... o ¿está escrito?... sostengo que esto no puede saberse pues ha sucedido lo que ha sucedido. Tal vez, atravesando esa línea delgada del espacio-tiempo (creo que es posible) se pueda saber con antelación ese hecho, aunque nunca cambiarlo pues está sucediendo en ese instante y acabará como acaba.

    Difícil abstraerse por estos hechos o ser un mero espectador: siempre se pueden dar más vuelta de tuerca.

    Prometeo

    Compruebo que eres buen lector y ávido del saber... es bueno pues mientras se hace ésto, en algún punto del planeta o del universo, se conectan esas "neuronas" que activaría un cerebro o mega-cerebro virtual que hace funcionar todo lo que contemplamos... o ¿no es acaso algo así...? ¡El universo entero es un macro-cerebro de una entidad...! Espera, espera... no me refiero a Dios, me refiero a la relatividad de las cosas: somos gigantes frente a hormigas y enanos frente a ballenas azules o elefantes... micro-organismos frente al planeta y algo menos frente a nuestra galaxia... un fractal de un gigantísimo fractal... matemáticas, música, luz y temporales... o ¿atemporales?
    Llevas razón en el tema de la filosofía oriental y sus religiones. Siempre me ha gustado bastante más que la que se "imparte" en occidente; aunque con mucho acierto por tu parte, con mucha paja... por desgracia en todas las altitudes y latitudes del planeta.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  30. Ana,

    Cómo no iba a recordar de inmediato esa gran película de Woody Allen. La escena del principio que destacas y la del anillo que creo recordar, sale al final. Un anillo que no acababa de caer o al río o a la acera. Finalmente cae en la acera y lo encuentra el mendigo y a partir de ahí se suceden una serie de acontecimientos que dan con el asesino y que de haber caído en el río jamás se hubiesen producido. Es un poco lo del artículo de Utopazzo y el efecto mariposa: un pequeño acontecimiento capaz de desencadenar una serie de causas y efectos imprevistos.
    Pero volvamos al azar, Ana. No digo que no existe. Es más, afirmo que existe. Y lo que vuelvo a reafirmar es que lo que no sabemos es de qué estamos hablando realmente cuando hablamos de azar. Quizás algún día se llegue a explicar con tanta claridad como, por ejemplo, la Ley de la Gravedad. Entonces sabremos por qué la bola cayó de un lado y no de otro. Mientras tanto, como bien haces Ana, es conveniente mantener una buena dósis de escepticismo ante lo que no pasan de ser meras hipótesis. Algunas interesantes, otras no tanto.

    ResponderEliminar
  31. Utopazzo,

    Yo también he pensado si nuestro cerebro ( tan lleno de neuronas él) no es más que una gran neurona dentro de un gran cerebro humano cuyas sinápsis más o menos desarrolladas marcan nuestro estado evolutivo actual. A más sinápsis, mayor conciencia global de que todos somos Uno .... como dicen, suena demasiado bonito para ser cierto .... y en cualquier caso, no es nada que se pueda tomar como una verdad. Que sea una mera elucubración, no impide que se pueda hablar de ello con todas las reservas del mundo.

    ResponderEliminar
  32. Iba a escribir algo sobre Errar y acertarm casualidad o causalidad, ser hombre lleva consigo un destino, pero al leer tantas respuestas sobre ello, me olvidé de lo que queria poner. Erramos y acertamos y ahí radica la grandiosidad del ser humano.
    Y sin darnos cuenta vamos fabricando nuestro propio destino, de los errores dicen que se aprenden , de la Soberbia también, lo que ocurre en Japón que a ellos les recuerda Hiroshima nos da una lección de humildad, la naturaleza dice basta y desintegra la obra del hombre, quizás porque estamos construyendo una Torre de Babel y nadie se entiende. Saludos optimistas porque viviendo en Islas volcánicas como llegue una Ola lo mejor es ahogarse lo más pronto posible no hay solución.

    ResponderEliminar
  33. Carla,

    Lo que vamos fabricando no es nuestro destino, sino nuestra propia vida, paso a paso y en la que el error es una ocasión única para mejorar. Como decía el gran Machado, nos hacemos camino al andar. Y en ese andar cabe de todo: desde el dolor hasta la pasión amorosa, la alegría y también la generosidad. Estar atentos, necesario para no dejar pasar lo que la vida tiene de valioso.

    ResponderEliminar