"Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría no podrá morir nunca." José Hierro.



domingo, 20 de febrero de 2011

ERRAR ES MEJORAR

Nunca dejará de sorprenderme la gran importancia que nos damos a nosotros mismos. Y digo esto, por la contumacia con que nos castigamos cada vez que nos equivocamos. Es como si nos creyésemos en el deber de estar a salvo del error, buscamos acertar como si en ello, las más de las veces, nos fuese la propia vida.
En un mundo rodeado de incertidumbre por todas partes, lo natural y apropiado es el error, no el acierto. Nada llega a ser realmente bueno si no es producto de una mejora de sucesivos errores. Con el acierto parece que ya está todo hecho, es esencialmente estático e invita al conformismo. El error, por el contrario, es acicate para la reflexión, y abre nuevas vías de mejora activa.
Todo lo que somos, hasta lo que nos conmueve o maravilla, es producto del error. El hombre, como tal, existe porque es el resultado de infinitos errores en la copia del ADN de sus antecesores biológicos. Desde la solitaria célula eucariota hasta el homo sapiens sapiens, media una extensa cadena de errores de la que somos su resultado. Un buen escritor dirá que aprendió a escribir tras mucho equivocarse y entre papeleras llenas. Tampoco imagino un buen científico cuya gran teoría no proceda de un descarte de errores que nunca parecían tener fin. Como curiosidad baste decir que muchos de los llamados grandes fortunas, confiesan que antes de lograr el éxito final, fracasaron una y otra vez; es decir, su éxito no fue más que el producto de sus anteriores errores.
El problema surge cuando no somos capaces de ver el error con al menos la misma naturalidad con que aceptamos lo que parece ser su contrario. A pesar de que todo cambia, no nos gusta que nada cambie. De hecho casi todo lo que son aspiraciones o deseos humanos van dirigidos a aminorar esa incertidumbre de lo cambiante en una lucha sin cuartel y a contracorriente …. Cuando lo necesario es que ese cambio se produzca, que se hagan visibles esos errores que nos puedan hacer mejores.
Pienso que lo que llamamos acierto no es eso que conocemos como tal, sino un error más pero de distinta magnitud por los efectos que causa en nosotros. El error que nos mejora es aquel que nos permite adaptarnos con eficacia a nuestro entorno. Y cuando digo entorno, me refiero a la vida que nos ha tocado vivir. Porque puede que algunos errores eficaces en un medio, no lo sean en otro distinto. Por lo que no existen errores tipo, sino errores muy particulares y para un entorno determinado.
Sin embargo, sucede muy a menudo que esos errores que mejoran vienen acompañados de sentimientos tales como la alegría interior, sensación de paz o de haber conseguido algo así como una meta. Semejante a coronar una cima definitivamente escalada. Bien está porque nos permite diferenciarlos de otros errores neutros o deletéreos. Pero aquí es donde corremos un gran peligro. Que siendo ya mejores, nos sobre y nos baste. Es como si la luz de lo ya conseguido actuase a modo de faro que nos deslumbre y nos haga aminorar o detener la marcha. Cuando, bien mirado, de lo que se trata es de seguir errando para seguir mejorando todas las veces que haga falta fieles a ese eterno retorno de Nietzsche.
Por tanto, errar o equivocarse, como ya tantas veces y de muchas formas se ha dicho, es una impagable oportunidad de mejorar. Conformarnos con lo ya conseguido, un grave riesgo de estancamiento.
A pesar de diseñar cohetes espaciales que además funcionen y nos lleven a la luna, quizás no seamos tan distintos a una medusa. Si ésta necesitó de muchos errores en su copia para llegar a ser lo que ahora es, un producto mejorado de sus antecesores; no nos extrañe que el ser humano siga necesitando de esos errores para mejorar en su adaptabilidad al medio. Tener consciencia nos ofrece una ventaja respecto a la medusa: capacidad de elegir qué hacemos con ese error. Pura responsabilidad como individuo que a veces nos aterra y supera.

lunes, 7 de febrero de 2011

LO HUMANO ME SATISFACE

Pocas cosas confortan más en la vida, que aquellos instantes en que apresamos esos trocitos de belleza para no dejarlos nunca escapar. Hablo de esos recuerdos imborrables tras la visita a un museo, un concierto o la contemplación de una buena película. Mas concretamente,  me refiero a esa escena inolvidable que hace poso para siempre en "eso" que Saramago no alcanza a poner nombre.
No imagino a nadie que por lo menos una vez en su vida no se haya conmovido al escuchar una magistral interpretación de su pieza musical favorita. Como conozco a muchos llenarse de gozo cuando sus actores preferidos bordan interpretativamente su papel. Pero pensad sólo un momento qué pasaría si alguien realmente grande (Jonathan Demme) une en una misma escena dos de tus actores favoritos (Denzel Washington y Tom Hanks) a esa pieza musical que adoras y además interpretada por una de las mejores sopranos de la historia (María Callas). Pues esto me ha sucedido a mí con la película Philadelphia que recoge esta escena para mí insuperable.
Os invito a ver el vídeo y por supuesto la película si todavía no lo habéis hecho. Confieso que por momentos me gusta pensar que la vida se confabula conmigo y me hace un regalo. Seguro que habrá muchos que piensen lo mismo al contemplar esta escena. Que la disfruten.

miércoles, 2 de febrero de 2011

EL SINSENTIDO DE VIVIR LA VIDA

Qué sentido tiene la vida. He aquí una de las preguntas que con más insistencia se ha formulado el ser humano. Filósofos,teólogos y humanistas de lo más variopinto han intentado dar una respuesta coherente a esta interrogante, pero desgraciadamente, y pese a sus buenos propósitos, en lugar de aclararnos el panorama, sólo han conseguido aumentar nuestra confusión. Quitando a algunos filósofos más o menos recientes como Ortega, Russell o Sartre, creo honestamente que esa confusión proviene de un error de base.
El error radica en afirmar la existencia de una verdad absoluta no demostrada y construir alrededor de ella toda una línea de argumentación para darle así una apariencia de verosimilitud que, sin embargo, no aguanta el más mínimo embate de la realidad. Me explico. Intentar responder a si la vida tiene sentido o no presuponiendo una verdad de que existe un Dios o un alma de procedencia divina es, como mínimo, hacer trampas. Si aceptásemos como válida que la idea de Dios o de un alma es lo que da sentido a la vida, siendo ambas hipótesis indemostrables por pertenecer al mundo sobrenatural, no tendríamos más remedio que aceptar como válida o posible cualquier hipótesis por muy disparatada que fuese como que el sentido de esta vida nos lo aporta la crencia en las Hadas del Bosque o en los Seres Bondadosos de Piel Naranja. Convendrán conmigo que esto sería absurdo y atentaría contra el más elemental sentido de lo que es real y de lo que no lo es.
Y no es mi intención enredar más en esta cuestión del sentido de la vida, cuando la ciencia, al día de hoy, ha respondido clara y rotundamente a la cuestión. La vida, como tal, NO TIENE NINGÚN SENTIDO. Fuerte, pero es lo que hay. No hemos encontrado NI UNA SOLA PRUEBA que invalide la Teoría de la Evolución. Mas bien al contrario, cada año aparecen más y más pruebas que la confirman. Entonces ¿Por qué ese empeño en negar la evidencia?.
La Evolución es concluyente : todo el proceso evolutivo no tiene sentido, no va hacia nada y carece de cualquier finalidad. La Evolución, lo que somos ahora, es el resultado de millones y millones de años del azar de las mutaciones y de la Selección Natural. Y estamos donde estamos por nuestra atávica capacidad de adaptarnos a los más diversos entornos y por azar y nada parece indicar que nos crease o diseñase ningún Dios o que dentro de nuestro cuerpo exista un alma. Por tanto, tratar de explicar el sentido de la vida con a prioris como un Dios creador o un alma eterna que per se otorgan un sentido a nuestra existencia, no es otra cosa que una creencia empecinada.
Ahora bien. Estando esto muy claro ¿Significa entonces que al no tener sentido la vida, se nos agota con ello la esperanza? ¿Es lo mismo decir la vida no tiene sentido que no vale la pena vivirla? En absoluto. y por esta rendija de luz acabaremos escapando todos los que podamos.
¿Qué os parece si replanteamos la pregunta que nos hicimos al principio? En lugar de preguntarnos qué sentido tiene la vida ... ¿Por qué no nos preguntamos qué podemos hacer por NUESTRA vida ? Dejémonos de grandes preguntas y bajemos a la tierra. Sin dioses ni almas sólo veo hombres como yo. Gente que siente, piensa y si algo desea en la vida es acariciar esos trocitos de felicidad que de vez en cuando la vida nos ofrece.
La vida es acción : construir, reinventar ,crear, cambiar todo lo que sea necesario, no tener miedo de hacerlo. Al que no actúa, lo arrastra la corriente de la vida. Estamos determinados genéticamente como seres, pero no como humanos. Y como humanos, seremos lo que queramos ser: ni siquiera la grandeza nos está vedada porque este ámbito de la vida nos pertenece. Como nos pertenece aspirar a la sabiduría práctica de las cosas, implicarnos emotiva e inteligentemente en la creación y contemplación de la belleza y abrazar la bondad como principio ético irrenunciable en la convivencia con nuestros semejantes. Es curioso, pero a veces basta uno sólo de estos principios para que la vida valga la pena vivirla.
Así que preocuparnos por averiguar si la vida tiene sentido, tiene poco sentido. Dediquémonos a vivir intensamente el presente buscando la sabiduría, la bondad y la belleza en nuestras acciones. Sólo de esta manera acabaremos convirtiendo nuestra vida en una obra de arte. Y esto, ya son palabras mayores.


QUÉ PODÉIS ENCONTRAR EN ESTE BLOG

Difícil tarea esta de confeccionar un blog y darle a su vez un contenido mínimamente interesante. No, no crean ustedes que es una cuestión sencilla.  Al menos a mí, no me lo parece. Aún así, vamos a intentar entre todos que el resultado final acabe valiendo la pena. Y digo entre todos, porque tan importantes como las entradas deben ser los comentarios y reflexiones que se hagan sobre las mismas. Es una buena forma de ahondar en los temas propuestos y de enriquecernos mutuamente.
Pretendo que el contenido sea muy variado : aquí se hablará de todo lo que tenga que ver con Las Artes, Las Ciencias y Las Letras procurando concretarlas en sus más diversas vertientes a través de artículos, reflexiones y cualquier otro medio que permita profundizar en ellas. Y como no, hablaremos también de Ópera, una de mis aficiones favoritas. Por supuesto, la Música será otro bastión importante en este neonato Blog.
Espero una sana complicidad entre el autor y los lectores de este Blog. Por mi parte, cuenten ya con ello. Ojalá que con el tiempo, sientan esta como su propia casa. La puerta está abierta para todos.